miércoles, 29 de noviembre de 2017

Diálogo pictórico entre genios

EXTRA!
'Picasso/Lautrec' en el Museo Thyssen

Si hay una figura que representa la pintura del siglo XX con maestría esa es la del malagueño Pablo Picasso, y si hay alguien que refleje bien los últimos coletazos pictóricos del siglo XIX hablamos, sin duda, de Henri de Toulouse-Lautrec. A pesar de que nunca llegaron a conocerse, el amor por la pintura que supera las convenciones, el dibujo como herramienta expresiva y el atractivo que despertó en ambos el submundo de la noche parisina les unieron para siempre, convirtiéndoles en una perfecta bisagra del cambio de siglo. Por ello, el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza ha elegido explorar esta fascinante relación a través de 'Picasso/Lautrec', la exposición estrella del 25 aniversario de la pinacoteca y uno de los mejores planes para realizar esta temporada en la capital, abierto al público hasta el próximo 21 de enero de 2018.

Con esta muestra se confirma la apuesta del centro por la innovación en los montajes, que invitan a la reflexión del espectador más allá de la mera contemplación de las obras. Aunque se había teorizado sobre las similitudes de estos autores, esta es la primera vez que se llevan a un montaje real. El comisario de la exhibición y catedrático de Historia del Arte Francisco Calvo Serraller, junto a la también comisaria Paloma Alarcó, proponen al visitante un juego en el que pueden parecer claras las diferencias entre las obras de ambos de partida pero donde llega un momento en el que un autor se confunde con el otro y lo que parecía genuinamente picassiano en realidad pertenece a Lautrec y viceversa.

De este modo, el público va asistiendo a un diálogo entre dos genios, maestro y alumno, sin saberlo el primero y con plena consciencia el segundo. No en vano le decían en broma a Picasso sus amigos (Max Jacob, Guillaume Apollinaire y André Salmon) aquello de 'Encore trop Lautrec!', '¡Aún demasiado Lautrec!' en la traducción al castellano.

Arte en el Thyssen

Se trata, también, de una excelente oportunidad para acercarse a más de un centenar de obras que pertenecen a unas 60 colecciones privadas y públicas, de las cuales sólo cinco forman parte de los fondos del Thyssen. Muchas de ellas, de hecho, han sido cedidas por el propio nieto de Picasso, entusiasmado con la exposición.

El recorrido se organiza en base a cinco áreas temáticas: 'Bohemios', 'Bajos fondos', 'Vagabundos', 'Ellas' y 'Eros recónditos', todas claramente patentes en la trayectoria artística de los dos pintores, dejando ver la evolución de sus afinidades. El enlace entre ambos universos es simbólico pero también formal: incluso en los autorretratos puede apreciarse.

El círculo se cierra de un modo inmejorable con una foto de Picasso en su taller de Villa La Californie, en Cannes. En ella se puede apreciar, a su vez, la instantánea que el fotógrafo francés Paul Sescau tomó de Lautrec. El artista malagueño la conservó durante toda su vida, prueba de la enorme admiración que sentía por el bohemio parisino. Picasso es, por supuesto, un genio único que supo hacer suyos los avances de otros muchos artistas, enriqueciéndolos y poniendo en el centro de su obra al ejemplar Toulouse-Lautrec.

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