miércoles, 16 de mayo de 2018

Las raíces musicales de la desmemoria

EXTRA!
Maria Arnal i Marcel Bagés

Los que asistimos el pasado viernes 11 de mayo al concierto que ofrecieron Maria Arnal i Marcel Bagés en la Sala Joy Eslava comprendimos la fuerza que tiene lo popular, revisitado desde el presente más moderno, y su sinceridad interpretativa. Cuando un grupo es difícil de definir e imposible de encasillar tal vez sea porque nos encontramos ante una propuesta auténtica y sincera que, por el fervor con el que el público la recibe, ha encontrado un hueco que muchos esperaban que fuese rellenado. Es quizá el hueco de la desmemoria, uno de los más hondos dentro de la cultura colectiva de España.

En el marco del ciclo de conciertos Sound Isidro, celebrado en Madrid a la par que las tradicionales fiestas del patrón de la capital, estos dos artistas catalanes presentaron su disco debut '45 cerebros y 1 corazón', reconocido como uno de los discos del año. La noche comenzó con la canción que titula el álbum, nacida de la noticia que describía cómo en una localidad de la provincia de Burgos se encontraron estos órganos pertenecientes a fusilados de la Guerra Civil. Toda una declaración de intenciones de la banda que, en palabras de Maria Arnal, podría ser una clara definición de 'nuestra socialdemocracia, construida sobre un montón de muertos'. Y le siguieron 'Bienes', una pieza reivindicativa que cuestiona la legitimidad de la propiedad de la tierra y los recursos naturales, así como la generosa 'Jo no canto por la veu'.

Con 'Cançó de Marina Ginestà', una versión que el grupo ha realizado de un tema que se cantaba en uno de los barcos de exiliados españoles tras la Guerra Civil, y 'Cançó del taxista', Maria Arnal tuvo tiempo de explicar levemente su labor como recuperadora de canciones y músicas tradicionales perdidas. Los juegos de voz de la artista son hipnóticos y están llenos de significado.

También hubo tiempo de deleitar al público con una versión conmovedora y desalentadora del 'Miénteme' de Niño de Elche, así como de sacar a relucir su canción mantra 'La gent', en la que nos recuerdan que 'la gente no se da cuenta del poder que tiene'. En la recta final del recital, las composiciones de temática más amorosa hacen su aparición, siempre con ese punto subversivo y reivindicativo de la banda. A 'No he desitjat mai cap cos com el teu' le siguieron 'Desmemoria' y una pieza en proceso llamada 'Big Data' que supone una crítica al actual uso que la población hace de las redes sociales.

Maria Arnal en Joy Eslava

La exitosa y coreada 'Canción total' fue el punto álgido de la velada, seguida por la lorquiana 'Tu que vienes a rondarme' con un público eufórico. En los bises llegó el momento de detenerse a hablar de su particular visión de la muerte, deleitando a todos los presentes con la interpretación de 'El ball del vetlatori', para culminar por todo lo alto con 'A la vida'.

Los dos músicos catalanes, artistas con mayúscula, transitaron durante hora y media entre lo popular y lo sofisticado, pasando por la música tradicional y la más moderna, llegando a interpretaciones que van mucho más allá del propio canto. Con influencias varias, como la música de Silvia Pérez Cruz, Rosalía o Niño de Elche, la poderosa voz de Arnal y las guitarras de Bagés arrasaron recientemente en la décima edición de las Premios de la Música Independiente. Complementándose durante todo el concierto, estuvieron acompañados por el productor del disco y artífice del sonido de algunas de las guitarras, David Soler.

Arnal conmueve con su interpretación vocal, más aún si se tiene en cuenta que sólo dispone de tres años de formación en este campo, mientras que Bagés emociona en la parte instrumental. El asistente se ve inmerso en una especie de performance, más que en un simple concierto. La original propuesta de la banda y su reivindicativa proposición temática alcanzaron a un público sediento de originalidad que demostró estar ampliamente agradecido por la noche que Maria Arnal y Marcel Bagés les entregaron.


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