jueves, 26 de julio de 2018

Esta es nuestra memoria

EXTRA!
Escultura de la Biblioteca Nacional

Corría el año 1712 cuando Felipe V fundaba la Biblioteca Real como Biblioteca Pública de Palacio, donde los impresores debían depositar un ejemplar de cada libro impreso en España por un privilegio real que posteriormente daría paso al actual depósito legal. Más de 100 años después, en 1836, cambiaría su nombre al de Biblioteca Nacional para tres décadas más adelante colocarse la primera piedra de un edificio que remataría el arquitecto Antonio Ruiz de Salces tras un periodo de escasez de fondos.

El bellísimo edificio situado en el Paseo de Recoletos se presenta con una fachada compuesta por seis estatuas y 11 medallones entre los que se puede encontrar al rey Alfonso X el Sabio y San Isidoro (estatuas en primer plano), así como a escritores como Lope de Vega, Miguel de Cervantes, Quevedo, Calderón, Garcilaso y Santa Teresa de Jesús. En su frontón, obra de Agustín Querol, sobresalen las representaciones de las distintas artes y ciencias al amparo de la paz, como una metáfora de la sabiduría que caracteriza al visitante de un espacio de incalculable valor artístico que cuenta con una segunda sede en Alcalá de Henares.

Cuesta saber a ciencia cierta cuántos documentos almacenan los depósitos de la Biblioteca, pero el número supera los 32 millones de piezas entre libros, folletos, hojas sueltas, revistas, diarios, incunables, manuscritos y un largo etcétera. Además de sus colecciones bibliográficas, muchas de incalculable valor, y de sus colecciones de estampas y grabados, con obras de artistas de la talla de Velázquez, Goya y Durero, los cuadros, bronces, bustos, muebles y tapices recuerdan que hasta el año 1867, cuando se crea el Museo Arqueológico, la Biblioteca Nacional también ejerció como museo.

Aquellos que quieran conocer mejor la historia e instalaciones del edificio pueden hacerlo de forma totalmente gratuita gracias a las visitas guiadas que la institución pone a disposición del público durante todo el año (con horarios especiales en los meses de verano). El procedimiento es de lo más sencillo: sólo debes ingresar en su web y elegir entre las diferentes modalidades y horarios. Sumergirse en espacios tan hermosos como el Salón Italiano, la Sala de Patronato y el Salón General de Lectura de la Biblioteca impresiona.

Biblioteca Nacional

En esos recorridos se explican curiosidades como que el libro manuscrito más antiguo que se conserva es el Códice de Metz, un tratado de cómputo y astrología del siglo IX, mientras que el volumen impreso más viejo del que disponen es un ejemplar - datado en el año 1460 - del Catholicon de Johannes Balbus procedente de la imprenta de Gutenberg. Aunque lo cierto es que la mayoría de fondos están en depósitos cerrados al público, es posible acceder a muchas colecciones rellenando el formulario adecuado y entregándolo junto con el carné al personal de sala.

Además de poder consultar todas aquellas obras ubicadas en los depósitos generales una vez que se disponga del carné de usuario (el préstamo no es posible al tratarse de una biblioteca nacional, aunque se facilita su reproducción), la realización de actividades culturales en sus instalaciones es continua, con multitud de conferencias, mesas redondas, actuaciones y cuidadas exposiciones temporales gratuitas. Lo mejor para estar al tanto de estos eventos es suscribirse al boletín de actividades del centro.

Cada vez que pases por delante de su fachada piensa que todos los libros publicados en España tienen su espacio entre sus paredes, junto a materiales tan dispares como fotografías, grabaciones sonoras y partituras. Una fuente de conocimiento aún desconocida para muchos donde bibliotecarios, investigadores, lectores y curiosos se mezclan a diario en un canto de amor al riquísimo patrimonio cultural de nuestro país.


No hay comentarios:

Publicar un comentario