miércoles, 30 de enero de 2019

Una gastroteca de mil pecados

EXTRA!
La Gabinoteca

Las escapadas culinarias son siempre un acto social del que se espera un toque diferente: en cada comida o cena fuera de casa se busca la chispa de ese plato predilecto difícil de preparar, los aires de innovación de una cocina ajena, un entorno agradable o alguna actividad que acompañe la degustación. Pocos lugares lo ofrecen todo a la vez, siendo aquellos que disponen del pack completo los que crean una experiencia única. Ese paquete de vivencias es la propuesta principal de La Gabinoteca, un pub-restaurante cercano al Paseo de la Castellana, a la altura de Gregorio Marañón. Esta singular gastroteca se jacta de apostar constantemente por la novedad en sus platos, con una carta que se reinventa parcialmente cada mes, y su apuesta por los monólogos y la música en directo.

Con 10 años de experiencia, este local situado en una plazoleta creada en la confluencia de las calles Fernández de la Hoz con Bretón de los Herreros se renueva en cada una de sus facetas. La capacidad de inventiva de sus dueños no parece tener límite, llegando al punto de actualizar cada mes la decoración del espacio. El atrezzo es, de hecho, uno de los principales cambios de un aniversario en el que apuestan por los siete pecados capitales para vestir los muy diversos rincones de este restaurante de dos plantas. Así, por ejemplo, la pereza postfiestera de enero llenó de relojes y almohadas las paredes, mientras que febrero trae la lujuria de San Valentín al espacio. La ira y la soberbia son las apuestas de marzo y abril, para rematar en mayo con la gula.

La temática se traslada a los platos, con ensaladas o postres deconstruidos, o más bien por construir, que llegan a la mesa a medio montar para que sea el comensal el que juegue con el emplatado. Así, la NO auténtica ensalada César se nos presenta en una maceta con unas tijeras de podar, mientras que el postre Juan Palomo brinda una caja de herramientas e ingredientes para pintarlo a nuestro gusto sobre el plato. Cada propuesta es una gran sorpresa que juega con los sentidos y deja perplejo, así como una gran excusa para charlar, reír y desde luego gozar. Porque con la comida de La Gabinoteca se goza y mucho: no hay plato flojo, sea o no algo que ya hayamos probado antes.

La NO auténtica ensalada César

La ensaladilla rusa es tan suave y cremosa que te hará dudar de si la mejor no es la de tu madre, las alitas de pollo aportan un tremendo toque de sabor y frescura gracias a la base de romero, y la tortilla de boletus se reinventa en una finísima capa de huevo ligeramente cuajado y sazonada con setas. Toda la carta juega al misterio y a la irreverencia, desde el nombre a la puesta en escena, pero sorprende todavía más en el paladar. 

Irresistibles las carrilleras glaseadas con puré de patata o la lubina a la sal en su punto de cocción. Las papilas gustativas no quedarán menos asombradas con el original potito de huevo trufado con parmentier de patata o con el pintxo de vieira con pimientos del piquillo sobre un pan tiernísimo. Imposible elegir sólo un plato, algo extensible a los postres.

Mención aparte merece la colección de vinos, con excelentes propuestas tanto para los entendidos como para los curiosos. De hecho, incluso en este punto, La Gabinoteca da un giro a su planteamiento: la carta líquida se presenta como un quiz en el que la elección entre Bob Esponja y James Bond nos llevará a la elección de un caldo u otro adaptado a nuestra personalidad. Una forma genial de ayudar a los indecisos.

Carrilleras glaseadas con puré de patata

El precio medio del local está en los 28 euros, en consonancia con una propuesta poco habitual y bien trabajada. Sin embargo, casi todos los platos se presentan en pequeñas y grandes dosis, con un plato individual que oscila entre los 6,50 euros de la ensaladilla o el potito a los 12,50 del tartar de atún rojo con puntillas. Si se prefiere compartir, los precios van de los 10 de la burrata con pan focaccia o los 16 de la corvina rollo tiradito y la escalopizza, hasta los 20 del entrecot con patatas.

El ambiente de La Gabinoteca está a la altura de su apuesta intimista gracias a sus luces tenues. Juega con espacios diferentes para grupos y parejas, desde la barra de bar de la entrada hasta las amplias mesas del piso superior. Según la hora del día, la velada puede complementarse con talleres de cocina o de costura, monólogos con comediantes salidos de La Chocita del Loro, meriendas Gabinopeque o eventos solidarios en colaboración con Acción contra el Hambre. Las actuaciones suelen acompañar las noches de los fines de semana.

Al acudir a disfrutar de sus intrigantes propuestas conviene evitar la improvisación: el gran éxito de  La Gabinoteca implica contar con reserva para sus dos turnos de comida o cena de lunes a sábados. Planificar la visita con tiempo remata la visita a un local lleno de pecados para los cinco sentidos.


No hay comentarios:

Publicar un comentario