viernes, 2 de agosto de 2019

El amargo retrato de una sociedad corrupta

EXTRA!
Benjamín Naishtat dirige 'Rojo'

¿Por qué han desaparecido los habitantes de aquel jugoso chalet? ¿Quién es el hombre de rudos modales que nunca antes había cenado en ese restaurante? Una hemorragia interna desangraba la Argentina de los años 70, dejando a su paso un cuerpo seco de moralidad, sobre el que pronto brotarían los signos de la putrefacción política y social propios de una dictadura militar. El joven director bonaerense Benjamín Naishtat se adentra con 'Rojo' en la vida de aquellos que, sin saber su porvenir, comienzan a ser cómplices de comportamientos extraños y estruendosos secretos. La cinta se estrena este viernes 2 de agosto en salas españolas.

El galardonado thriller, Concha de Plata a la mejor dirección y actor - por el trabajo de Darío Grandinetti -  en el Festival de San Sebastián 2018, además de mejor fotografía por el jurado, se parece a 'La cinta blanca', de Michael Haneke, en lo que a descubrir un perverso caldo de cultivo se trata. Igual que en el film alemán, se sigue la pista de una sociedad corrupta cuyo reflejo en el espejo resulta incómodo, vergonzoso y determinante. Para ello cuenta con las sensacionales interpretaciones de actores consagrados como el propio Grandinetti, Andrea Frigerio y Alfredo Casas.

Claudio es el padre de una influyente familia de la provincia de Buenos Aires. En torno a una atmósfera fuertemente patriarcal, tácitamente autoritaria y claramente densa, el director aprovecha el tedio de una pequeña ciudad para dar forma a los acontecimientos históricos que conducirán el devenir de un vasto país. Como Naishtat afirmó en el diario 'Clarín', el hecho de no pertenecer a la generación que vivió en primera persona el descalabro de Argentina dota a la película de una perspectiva nueva, quizá más fresca, crítica y clarividente sobre lo que se ha escrito en infinidad de ocasiones.

Darío Grandinetti

El cuidado de los detalles es el mentor ideal para los espectadores, quienes con su ayuda se empapan de una realidad chirriante y bella al mismo tiempo: lo que comen, cómo se visten, dónde pasan las vacaciones... Este meticuloso trabajo brilla gracias a la dirección fotográfica del brasileño Pedro Sotero, que desata el placer sensorial en la sala desde el primer fotograma. En cuanto a la interpretación, el metraje destaca por la sobriedad y el equilibrio, enérgicamente arraigados, sobre todo en Grandinetti. El actor alumbra un personaje sin demasiados aliños, comedido, pero con un sabor genuino que inunda el plato y del que raramente uno se ha de cansar.

Por su parte, Andrea Frigerio se contonea de manera salvaje en el papel de madre relegada a los cuidados y la apariencia, tan tristemente emblemática en aquella época. El exceso y la libertad actoral sin disimulos se encarnan en el enigmático personaje de Alfredo Castro, un detective de doble fondo, afilado y desconcertante, que pone a prueba los principios de una comunidad entera. No obstante, ninguno de ellos podría tenerse en pie sin el compacto armazón de un guion redondo, también obra de Naishtat, donde lo que no se dice, pero quizá puede adivinarse, devora las palabras huecas a través de las cuales los personajes buscan su salvación sin conseguirlo.

Desde la juventud a la adultez, 'Rojo' es un rompecabezas que invita a buscar la incógnita en cada rincón de la pantalla, tratando de encontrar el sentido a una familia que lo ha perdido. Quizá por esa misma razón, la cinta es también una metáfora de los tiempos que corren, donde demasiada gente trata de justificar comportamientos inhumanos como las muertes en el Mediterráneo, la negación del cambio climático o el avance de la extrema derecha. A caballo entre el documental, el noir y el thriller, la película de Naishtat es un trago amargo y revelador que deja ver lo peor del género humano.


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