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miércoles, 29 de enero de 2020

Mujeres y videocámaras por el feminismo

EXTRA!
'Delphine y Carole' en Filmin

'Me niego a producirlo si la protagoniza Delphine'. Tan tajantes sonaron las palabras del ubicuo productor francés Toscan du Plantier y tan misógina era la industria cinematográfica que, en efecto, la actriz Delphine Seyrig fue privada del personaje que en aquella ocasión habían creado para ella. Tiempo atrás, junto a Carole Roussopoulos y otras compañeras aficionadas a la realización de vídeos, prendieron la mecha de la insumisión para criticar al patriarcado a través de ingeniosísimas intervenciones artísticas y mediante todo el espacio público que las dejaron pisar. Era incómodo escuchar a una mujer que no quisiera complacer en la Francia de los años 70. 

'Delphine y Carole' (2019), el documental dirigido por la escritora y directora Callisto McNulty, pone el broche de oro al trabajo audiovisual iniciado por la propia Roussopoulos pocos meses antes de morir, donde pretendía homenajear a su amiga y camarada Seyrig. La debutante McNulty, que presentó el largometraje en los pasados festivales de Berlín y San Sebastián, recoge el suculento material grabado por colectivos como 'Les insoumuses', integrados por las dos creadoras y amigas, y lo alterna con entrevistas de televisión, tertulias y fotogramas para sacar brillo a un tesoro desconocido entre el gran público.

La plataforma digital de cine Filmin ofrece en primicia este documento sociológico que nos relata los devenires del progreso feminista en la vecina Francia a través de sus protagonistas. Seyrig y Roussopoulos desarrollaron sus inquietudes artísticas y políticas en diversas asociaciones de mujeres que, hartas de verse reflejadas de la manera en que los hombres querían, aprovecharon la oportunidad que les ofrecían las nuevas tecnologías para mostrarse como ellas se sabían. Y es que no hay que subestimar el poder de las primeras videocámaras portátiles.

Delphine Seyrig y Carole Roussopoulos

De esta forma fueron capaces de alumbrar una serie de sagaces piezas audiovisuales atravesadas por el humor y la belleza donde se da cuenta de ciertas cuestiones que hoy en día siguen siendo un tormento para los sectores más reaccionarios de la sociedad. La invisibilidad de los trabajos domésticos, el derecho al aborto, la prostitución o el angosto papel de la mujer en el cine son algunos de ellos. De su activismo se hace eco también la exposición 'Musas insumisas' en el Museo Reina Sofía.

En uno de estos documentales, 'Sois belle et tais-toi' (1976), Seyrig y Roussopoulos se enrolaron en un enriquecedor road trip por los Estados Unidos con el objetivo de entrevistar a tantas actrices dispuestas a relatar las injusticias del gigante del cine como fuera posible. Es conmovedor escuchar a la icónica Jane Fonda describir cómo los empleados de Warner Bros. la animaron a que se fracturase la mandíbula para destacar más sus pómulos.

Un año antes, en París, dieron voz a un grupo de prostitutas llegadas de Lyon con motivo de una reunión del colectivo conocida como 'estados generales de la prostitución'. Para denunciar públicamente su situación, las trabajadoras sexuales se encerraron en la iglesia de Saint-Nizier y, desde allí, Seyrig y Roussopoulos las convencieron para hablar ante la cámara. Así surgieron una serie de entrevistas conocidas como 'Les prostituées de Lyon parlent' (1975), que hubieran tenido una repercusión menor de no ser por la aguda idea de colocar televisores fuera del sacro recinto para que los viandantes se pararan a verlas y escucharlas: 'había accidentes porque los coches frenaban', relata Roussopoulos.

Documentales en Filmin

Por otro lado y gracias a su condición de actriz, Seyrig supo aprovechar el foco mediático de la televisión convencional para defender la necesidad de que la sociedad cambiara para incluir con equidad a las mujeres. En las entrevistas concedidas descubrimos a una Delphine segura, irremediablemente espontánea, respetuosa con sus entrevistadores pero irreverente contra el poder establecido, clarividente en su plática y, sobre todo, sin pedir perdón por reclamar justicia.

'No se nos da nuestra autonomía, la autonomía sobre nuestro cuerpo', dijo Seyrig en una tertulia televisiva sobre el aborto. Mientras que ella representaba el polo más expuesto y efervescente, Roussopoulos aguardaba tras la cámara antes de dejarse contagiar por la energía desbordante de su partenaire: 'Delphine siempre tenía ideas para acciones. Eso lo hecho mucho de menos desde que ya no está. Su lado desinhibido, rápido', afirmó con nostalgia Roussopoulos.

Ágil y reveladora, 'Delphine y Carole' es una cinta imprescindible para colocar una pieza más en el puzle de la lucha feminista del siglo XX. Decenas de mujeres que, sin perder de vista el sacrificio de sus predecesoras - quienes se jugaron la vida para avanzar hacia la igualdad - aprovecharon y crearon nuevas oportunidades para la justicia social desde el pacifismo y el arte. Que no caigan en el olvido. 


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