lunes, 23 de noviembre de 2020

La última aventura de Sherlock

 EXTRA!

Que la cultura ha sufrido un golpe frontal en esta crisis sanitaria es un hecho innegable. El sector, que supone el 3,2% del PIB español, se enfrenta a pérdidas millonarias tras meses de cierre de teatros, salas de conciertos e incontables cancelaciones. Sobre estos retos reflexiona estos días con mucho tino la periodista Cyntia M.R. en un reportaje especial publicado en la web del Instituto Goethe de Madrid. No se lo pierdan y saquen sus propias conclusiones.

Madrid, que acoge el 22% de las industrias culturales del país, parece despegar poco a poco con la vuelta a esta denominada nueva normalidad con propuestas que obran el milagro de llevar nuestras cabezas a realidades diferentes a las de este 2020 que a muy pocos les costará dejar atrás. El teatro musical, que desde hace años vestía de gala nuestra maravillosa Gran Vía, volverá a llenar de luces, canciones y aplausos al menos uno de sus teatros, el EDP Gran Vía, mientras que el rugido del rey de la selva seguirá descansando hasta que, según la productora Stage Entertainment, 'exista una fecha segura de vuelta'.

La empresa Be Urium, que también se encargó de llevar a la cartelera madrileña la adaptación musical de la famosa obra de Noah Gordon 'El médico', es la responsable del estreno de '¿Quién mató a Sherlock Holmes?', un montaje concebido en pleno confinamiento tras el que se encuentra Iván Macías, creador y productor ejecutivo, así como un nombre conocido para los amantes del género, José Luis Sixto, director de una pieza que cuenta con letras y libreto de Félix Amador.

El público se traslada al Londres victoriano junto a una serie de personajes muy conocidos por los lectores de las historias de Sherlock Holmes, donde una premonición es revelada: Sherlock Holmes va a ser asesinado. En medio de una decoración colorista y un vestuario exquisito, el Dr. Watson, Irene Adler, el profesor Moriarty y la misteriosa Mrs. Roberts discuten si su cita en la mansión de Tennison Road es un juego o más bien una conspiración en una primera parte menos cantada que en su desenlace, aunque ya desde el inicio se deja entrever el talento vocal de unos actores de sobrada trayectoria en el género musical.

La aparición de Daniel Diges como el famoso detective privado creado por el escritor inglés Arthur Conan Doyle se hace esperar, logrando que al aterrizar en escena el público aficionado a las tablas respire hondo y se sienta – por fin… – de nuevo en casa, recordando cuando disfrutó con él en 'Hoy no me puedo levantar' o en 'Los Miserables', mucho antes de que toda esta realidad que nunca vimos venir nos parase la vida.

Están inmensas Talía del Val y Julia Möller, como nos tienen acostumbrados en todas sus interpretaciones, pero aquí más relajadas y sin tanto despliegue escénico como en otros de sus trabajos, lo que nos permite degustar sin artefactos, desnudas, de sus grandes voces. La lágrima asoma en los ojos de muchos de los asistentes en los momentos en los que el foco se centra en ellas y no existe nada más. No se quedan atrás ni Enrique Ferrer, que demuestra los motivos por los que en su día fue becado en Estados Unidos y su amor por la ópera, ni Enrique del Portal en la piel de un Watson divertido y desubicado ante el misterio que hará fruncir el ceño de todos los presentes.

Joseán Moreno, como anfitrión, se convierte en una figura imprescindible en los momentos clave de una pieza diferente en la que el misterio, la muerte y hasta los fantasmas tienen su momento. La inteligencia y la observación de los espectadores se pone a prueba en un musical de 105 minutos dividido en dos actos que prescinde del intermedio habitual para evitar el contacto de los distintos grupos de espectadores en la sala.

El humor y el misterio se fusionan en un espectáculo ligero, entretenido y adecuado para todos los públicos en el que algunas de las mejores voces del teatro musical español se reinventan para recordar que, a pesar de las semanas que nuestras salas permanecieron en silencio, el amor por la cultura jamás dejó de latir. Demostrar ahora que la cultura es segura y que necesitamos volar con historias como estas, es responsabilidad de todos. Acudan al EDP Gran Vía y, a pesar de la mascarilla, sientan que todo quedó atrás por un ratito. Aunque nadie lo vea, les nacerá la sonrisa.


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